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La Luna no se equivoca

🔒 Capítulo 22. Nueva vida

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¡¡ALTO AHÍ!!

Si aún no has leído Pregúntale a la Luna, y deseas hacerlo, te aviso que este capítulo contiene spoilers, así que lees bajo tu propia responsabilidad.

¡¡Qué lo disfruten!!

LIAM

Una semana ha pasado desde el funeral del antíguo Alfa, y el ambiente en la manada pasó de la más profunda tristeza, a la más eufórica felicidad, ya que hoy está por celebrarse la unión entre el Alfa y su pareja.

Daniela se ha mantenido ausente durante este tiempo, después de la última vez que estuvimos juntos en el bosque, «cuando nos besamos»

Trato de convencerme de que es mejor así, pero no puedo olvidar ese beso que me dejó flotando en el aire, tanto así, que no fui capaz de reaccionar cuando salió huyendo de mis manos y desapareció.

«Y ¡qué beso!»

Aun puedo sentir esos suaves y aterciopelados labios entre los míos, ese olor exquisito, embriagante y, el cosquilleo que dejaron sus manos en mi nuca…

Estiró y encojo mis dedos al recordar cómo se sintió su delicado cuerpo pegado al mío y mi necesidad de ella se vuelve asfixiante.

Sonrío cómo un tonto al rememorar ese fugaz beso que, después de dos meses de recibir solo su indiferencia, se sintió cómo la gloria y, llevo una jodida semana aferrándome a esos dos minutos que me brindaron una pequeña dicha en medio de tanta mierda.

—Recordar es volver a vivir ¿Eh? —Abro los ojos al escuchar la voz cantarina de Sarah, quien llega hasta mi puesto.

—¿Qué? —finjo no haber entendido sus palabras.

—Nada, que pareces un bobo soñando con tu amada.

—¿De qué jodidos hablas?

—Liam enamorado, increíble —espeta sonriendo, mientras niega con su cabeza.

—¿Qué fumaste? ¿Estás lista para esta noche? —indago, tratando de cambiar de tema.

—Sí, y hablo de la rubia, de Tú. Pareja. —dice, puntualizando las palabras dramáticamente—. ¿Por qué aún no están juntos?

Medito un tiempo mi respuesta, no mentiría si niego ser pareja de Daniela, pues la verdad es que aún no lo somos, sin embargo, me sabe mal hacerlo. Además, es imposible ocultarle a Sarah lo feliz que fui en cierto momento, cuando Daniela y yo tuvimos nuestro mejor momento y ella fue testigo.

Pienso en la amistad que hemos cultivado con los años y la confianza que le tengo. Entonces digo:

—No es así. 

Lo sé, debería decirle, pero; respecto a Daniela, no confío ni en mi propia sombra.

—¿A quién tratas de engañar, Liam? Te he visto con muchas mujeres…

—¡Oye! No han sido tantas —me defiendo.

—Bueno…. Te he visto con “algunas” mujeres, pero nunca te has comportado tan sobreprotector con nadie como lo haces con ella. Admítelo, estás enamorado. 

—Por favor, eso no demuestra nada…. Ella es la mejor amiga de Azul y, ahora que será la Luna de la manada, sería capaz de desterrarme si le pasa algo a Daniela.

—No sé lo qué en verdad está pasando entre ustedes, Liam, pero me hiere que no confíes en mí. ¿Acaso no somos amigos? —su cara de cachorro a medio morir termina por convencerme, después de todo, es Sarah quien me ha ayudado tanto últimamente.

—Está bien —me rindo—. Tienes razón, pero…

—¡¿De verdad?! —inquiere emocionada—. ¡Qué locura! “El Gamma arrogante”, El señor “todo me importa una mierda” ¿Enamorado?

—¡Hey! Tranquila, yo no dije eso —increpo de inmediato—. Dije que es mi “pareja”, yo no la elegí y aún no hemos concretado nada… 

—¿Ah, no? —me observa enarcando una ceja acusadora y solo resoplo en respuesta.

—Okey, de eso sí que no voy a hablar.

—No es necesario, querido, todo el que tenga buen olfato puede darse cuenta. Esa chica es tuya.

Un sentimiento egocéntrico invade mi pecho y, por más machista que suene, esa declaración me hace sentir satisfecho, poderoso. 

«Daniela es mía»

Hasta en mis pensamientos suena bien, más que bien, de hecho: se escucha perfecto…. Correcto.

—De acuerdo, esta conversación ha terminado —digo, sacudiendo esos pensamientos de mi cabeza y regresando a la realidad, una donde Daniela no soporta tenerme cerca y yo aún no encuentro qué solución dar a lo nuestro.

—Lo siento, no pretendo ser una entrometida, solo…. No entiendo por qué no están juntos, se ve que es una chica muy linda. —Sarah continúa con sus interrogantes y, por un momento, me gustaría contarle todo, decirle que es verdad, que Daniela es la mujer más linda que he conocido en mi vida; que en parte, eso es algo que me impide estar junto a ella de una buena vez. 

«¡Pero qué mierda! ¡Lo haré!»

—Escucha, te contaré esto porque en verdad confío en ti, pero si te atreves a decírselo a alguien…. juro por la Diosa que te mataré con mis propias manos.

Lanzo una amenaza bastante sería y, si ella cree que estoy jugando, se equivoca.

—Okey, okey…. ya entendí…. sin presión.

—Daniela es…. es demasiado buena para mí, ella…. se parece tanto a mi madre y yo, me parezco tanto a mi padre que…. temo cometer los mismos errores.

—Liam…. —Su tono lastimero me hace fruncir el gesto con molestia, pero escucho lo que tiene que decir—. Eso no tiene porqué ser así, el simple hecho de que te preocupes por ella y la alejes, dice mucho de lo que sientes, de tu buena voluntad.

—Mis padres se amaban, Sarah y…. Mira cómo terminaron. Además, eso no es todo.

—Te escucho.

—Daniela…. Ella, es una…

Le cuento lo que hace poco descubrí sobre la chica y se queda sin habla por un momento.

—¡¿Me estás jodiendo?! —exclama sorprendida—. Esto…. Esto es importante, es peligroso, para ella y…. La manada. ¿Alguien más lo sabe? ¿El Alfa? —pregunta en un susurro, cubriendo su boca con la mano.

—No, nadie excepto sus padres y yo…. Bueno, ahora lo sabes tú y espero que nadie más lo sepa. —amenazo.

—Tranquilo, no diré nada, pero…. Debes pensar en algo antes de que ella…

—¡¿Crees que no lo sé?! ¡¿Que no pienso en ello todo el maldito día?!

Sarah me mira con compasión y lo odio, estoy muy consciente de lo jodida de mi situación, pero estoy tan acostumbrado a ser el fuerte que, no sé cómo debería actuar.

Aun así, me siento solo un poco más ligero al haberle contado a alguien más lo que me tiene dando vueltas la cabeza, es agradable confiar en otra persona y compartir la carga que aplasta mis hombros, aunque sea por un momento.

****

—Esto es demasiado, no hacía falta tanto alboroto para estar juntos…. Sabes que yo sería feliz si fuésemos solo los dos bajo la luna —habla Azul, mientras pasa junto a mí, dando un sermón a David.

—Cielo, pienso igual que tú, pero Vicky estaba tan emocionada con organizar todo que, no pude decirle que no. 

Volteo hacia el patio lleno de mesas, sillas y flores. La gente va y viene con objetos decorativos y los músicos instalan el escenario frente a la pista improvisada en medio de la explanada. 

La hermana de David luce genuinamente complacida y emocionada, mientras supervisa que todo se encuentre según su gusto.

—Solo mírala, no había vuelto a reír desde que murió papá y, debe volver pronto a lado de ese infeliz que….

—Ya…. Está bien —acepta Azul, con gesto comprensivo—. ¡Lo que sea por mi cuñada! —grita en dirección a Victoria.

—Ves, te dije que caerías —responde la rubia, llegando a su lado.

No puedo evitar escuchar su conversación y contagiarme un poco de su alegría. 

Suspiro, pensando en lo afortunados que son y en lo mucho que me gustaría tener esa suerte.

—Liam, ve a casa y prepárate para la fiesta, hoy espero que seas un invitado más —demanda el Alfa.

—Está bien —acepto y trato de ir hacia mi auto, pero Azul me detiene en el camino: 

—¡Oye! No seas un tonto y ve con Daniela, estoy preocupada por ella y, si la quieres como creo que lo haces, te pido que la protejas.

Me deja en blanco esa declaración, ¿Qué es lo que sabe? De seguro no Todo, pues ya me habría exiliado de la manada.

No sé qué responder, solo asiento con mi cabeza y subo al auto, con unas enormes ganas de preguntar sobre ella. ¿Cómo está? ¿Qué ha hecho estos días? ¿Me ha extrañado?

DANIELA

Mientras me visto para la fiesta de unión de Azul, reflexiono sobre todo lo que ha pasado estos meses y lo mucho que he cambiado, lo harta que estoy de ser solo una patética víctima que solo agacha la cabeza y se conforma con lo que le toca vivir.

Esta semana no he tenido ánimos de nada, pedí un permiso en el trabajo por enfermedad y me quedé en casa todo el tiempo. Creo que lo necesitaba y, me ha servido, pues me siento un poco renovada, más valiente, más fuerte…

Miro mi reflejo frente al espejo y me siento satisfecha con mi apariencia, el vestido negro con destellos plateados que llevo me queda a la perfección, y por primera vez en…. Bueno, en toda mi vida…. me atrevo a decir que luzco hermosa.

Tomo mi pequeño bolso y voy a la puerta jugando con las llaves de mi auto, Azul irá en compañía de sus padres y, como toda novia, llegará un poco tarde. Imagino al pobre de David, preocupado y pensando que mi amiga se ha arrepentido.

Abro la puerta de entrada y, toda la valentía que decía tener, se tambalea al observar frente a mí al hombre más apuesto que he visto jamás: Liam acomoda su corbata y voltea cuando escucha la puerta al abrirse, se queda mirándome sin decir palabra y mi inseguridad amenaza con regresar.

—¿Qué haces aquí? —pregunto confundida.

—Daniela… luces… hermosa —pronuncia separando cada palabra, mientras escanea mi cuerpo con devoción.

—Emm… gracias —respondo—. Tú, te ves bien —digo secamente—. Pero, no has respondido.

—Estoy aquí por órdenes de los Alfas —dice alzando sus manos en señal de paz.

Su respuesta no es lo que esperaba escuchar y me decepciona, pero no se lo hago saber…. O eso espero.

—Entonces, vamos —digo, caminando hacia mi auto.

—Yo conduzco —propone, haciendo ademán de ir a su carro, pero no lo sigo.

—No, puedes ir en tu auto y yo en el mío, sígueme si eso te hace sentir mejor.

Se queda de pie, viendo cómo subo a mi vehículo; lo escucho resoplar e ir hacia el suyo.

«Bien»

Cada uno viaja por separado y llegamos a la cabaña unos minutos después. Voy directo hacia mis padres y esperamos juntos a que la pareja festejada haga acto de presencia.

****

La fiesta es hermosa, Vicky sin duda se lució y el ambiente es bastante agradable, a pesar de las miradas inquisitivas de Liam, me la he pasado muy bien. 

David y Azul se despiden un rato más tarde con la felicidad desbordando en sus ojos. Él dice algo sobre estar cansados, pero todos sabemos que solo desean estar a solas, y no los culpo, han esperado bastante para estar juntos y no quieren desaprovechar ni un solo minuto de su nueva vida.

Con ese pensamiento, tomo valor y envío un mensaje a Liam. Arreglaré esto de una vez, no pienso seguir desperdiciando más tiempo. Aunque me duela, quiero empezar mi vida, con él o sin él.

“Te espero en el muelle junto a la laguna al terminar la fiesta”

Veo el momento exacto en que recibe mi mensaje y lo lee, me observa por unos largos segundos, como adivinando lo que quiero decirle y después se inclina hacia su celular de nuevo.

“Te veo ahí” responde y desaparece de mi vista. En ocasiones me atrevo a buscarlo entre la multitud, pero no lo encuentro por ninguna parte.

La fiesta termina y me despido de mis padres y de mis amigas del trabajo, espero un poco en mi auto hasta que todos se vayan, y emprendo mi camino hacia la laguna.

Camino por el oscuro bosque hasta que llego al punto acordado y veo su silueta a unos metros entre los árboles.

—Aquí estoy ¿Qué pasa? —dice en cuanto me ve acercarme. Por su tono, imagino que aún se encuentra molesto porque no accedí a subir a su auto.

—Te pedí…, no, te supliqué que ignoraras a mi loba. Sabes que no la controlo. Deja de humillarme más por favor… ¡¿Qué quieres de mí?! —inquiero exasperada.

—No lo haré. No es mi culpa que no puedas controlarte ante mí —contesta de esa manera arrogante que recuerdo de antes. 

Me enfurece de inmediato su negativa, ¿Qué pretende? ¿Acaso no merezco su respeto después de todo lo que pasamos?

—Recházame de una buena vez por favor —pido, intentando no sonar demasiado afligida, pero fallo—. ¿No te ha sido suficiente el tiempo que he tenido que soportar tus burlas y malos tratos?

No responde, solo me observa y eso me hace explotar de coraje.

» Eres un maldito cobarde, aprovechado, que necesitas que pierda la consciencia para tomarme a tu antojo, porque sabes que no lo hago por gusto.

Golpeo su pecho repetidamente y, aunque sé que no le causó el menor daño, me reconforta solo un poco expresarle por fin mi sentir.

No dice nada y no se defiende, provocando que mis lágrimas salgan con frustración, pero no dejo de golpearlo.

—¡Te odio, Liam! —digo con dolor—. Maldigo el día en que la Diosa te puso en mi camino. Te odio, te odio, te odio… —repito, hasta que siento cómo me alza en brazos y me aprisiona entre su cuerpo y un árbol. Automáticamente rodeo su cintura con mis piernas y mi vestido se sube hasta mis muslos.

Su cuerpo y el mío conectan en todas las partes sensibles y su calor envía una corriente eléctrica a través de mi columna. 

Me pierdo en las sensaciones que nuestra posición ha provocado y cuando regreso mi vista hacia su rostro, lo que veo me deja sin palabras. 

» Liam, que… 

No puedo terminar la frase, al ver con temor cómo sus colmillos sobresalen de su boca y los ojos de su lobo me miran a través de los suyos.

Se acerca despacio a mí y aunque lucho por apartarme, el árbol me impide moverme, solo siento el momento en el que muerde mi cuello y el dolor se extiende por todo mi cuerpo. 

Jamás en mi vida había experimentado este nivel de dolor. Trato de apartarlo, clavo mis uñas en sus hombros y grito hasta que poco a poco mi mundo se va volviendo oscuro y caigo en la inconsciencia….

3 respuestas a «🔒 Capítulo 22. Nueva vida»

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