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El día que te perdí

CAP 24 LO SIENTO

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Erick aturdido levantó la mirada. “¡Es ella!”.

Alonso observó la computadora y preguntó. “¿Quién?”. Observo la imagen, al niño y luego a la mujer. “¿Es la mujer de la que me hablaste?”.

Erick asintió con la cabeza. “Es la madre de David, el chico que pintó el cuadro”.

Alonso se asombró, mirando bien al pequeño frunció el ceño. “Ese chico… ¿Se parece a ti?”.

Erick miró al chico, sus grandes ojos azules le llamaron primero mucho la atención y no se fijó en las facciones del niño.

Observándolo detenidamente noto el parecido.

Alonso preguntó. “¿Cuántos años tiene?”.

Erick buscó la fecha de nacimiento. “¿Cumplirá cinco años en unos meses?”.

Alonso frunció el ceño. “Es el tiempo en que la conociste… ¿Será tu hijo?”.

Erick se quedó pensativo, haciendo las cuentas el pequeño tenía la edad en que él conoció a la mujer. “Hablaré con mi padre sobre esto, me ayudará a investigar”.

Erick se levantó y estaba a punto de salir.

Alonso alterado le advirtió deteniéndolo. “¡No!”. Lo tomó del brazo fuertemente.

Erick frunció el ceño, no era la primera vez que Alonso desconfiaba de su padre. “¿Por qué?”.

Alonso titubeo. “Que tal… y no es tu hijo, harás pasar a la mujer por un problema, conoces a tu papá es muy agresivo a veces, creerá que es una mujer buscando dinero”.

Erick pensó por un momento lo que su amigo dijo y en efecto su padre haría lo posible por seguir con el teatro de familia íntegra y feliz ante la gente, un hijo fuera del matrimonio sería un problema que no dudaría en eliminar.

Erick se sentó y recargó su brazo en el escritorio poniendo su quijada en su puño. “Debo ir y conocerlo, haré una prueba de ADN y sabremos si es mi hijo”.

Alonso asintió. “Iré contigo”.

El teléfono de Erick sonó, era un número desconocido. “Hola”.

“Es familiar de la señora Miranda”.

Erick extrañado contestó. “Si, soy su hermano”.

“Lamento informarle que ella está hospitalizada, debe presentarse lo más pronto posible”.

Erick se asustó. “¿En qué hospital?”.

Erick camino a la puerta escuchando la dirección. “¿Brasil? Está bien ire para allá”.

Alonso lo detuvo “¿Qué pasó?”.

“Miranda está en un hospital en Brasil, tiene fuertes golpes y necesita una transfusión, no tienen los medios necesarios para atenderla, necesito ir a verla y trasladarla”.

Erick marcó el número de su padre, pero Alonso lo colgó pidiéndole. “No le avises… primero ve a ver a tu hermana”.

Erick miró a su amigo. “¿Sabes algo? No he visto a Miranda desde mi boda, ella solo llama en ocasiones y me dice que está bien y feliz, pero no conozco a su esposo”.

Alonso trago grueso antes de decirle a Erick. “El hombre con el que se casó… no es un buen tipo”.

Erick frunció el ceño. “¿Qué dices?”.

“Tu padre la obligó a casarse con Paul Thomas, es un hombre poderoso y disputaba el lugar con tu padre en aquel año, Thomas iba a la delantera de tu padre y un día resultó que ambos se aliarían por un matrimonio.

El poder de ambos creció después de que Miranda se casó con él y se la llevó a vivir al extranjero”.

Erick molesto le reclamó. “¿Por qué no me dijiste antes?”.

Alonso agacho la cabeza ya había cometido muchos errores en el pasado y había lastimado a su amigo seriamente, con esta nueva oportunidad no le volvería a fallar. “Tu padre… nos prohibió decírtelo, sabía que te enojarías. Thomas tiene 50 años, es un viejo”.

Erick furioso le cuestiono. “¿Dices que mi padre obligó a mi hermana a casarse con un anciano más viejo que él?”.

Alonso avergonzado asintió.

Erick no entendía muchas cosas. “¿Por qué nadie me lo dijo?”.

Alonso solo miró hacia otro lado, había muchas cosas que Erick no sabía y al enterarse lo más probable es que ellos dejaran de ser amigos. Quería ayudarlo todo lo posible antes de que Erick se enterara.

Erick no quería perder más tiempo. “Vámonos”.

………………………

Subieron juntos al jet privado, en el camino Erick investigaba sobre el hombre con el que su hermana se casó, en efecto, era un viejo que casi le triplicaba la edad a su hermana, miró de reojo a Alonso, estaba nervioso y miraba por la ventana constantemente, se notaba que también estaba preocupado.

Llegaron a Brasil en unas horas, al llegar al hospital pidieron informes, el lugar era muy irregular, Erick se acercó a una mujer que traía un traje de enfermera viejo. “Miranda Estrada”.

La enfermera checo la lista de pacientes. “No tenemos a nadie con ese nombre”.

Erick frunció el ceño. “Me llamaron y dijeron que tenían a mi hermana aquí, con quien puedo hablar para que me informen”.

Ella volvió a negar. “Lo siento señor, pero no la tengo registrada”.

Una chica nativa del lugar se acercó a Erick. “Erick Estrada?”.

Erick asintió y la chica le pidió que lo siguiera. Llegaron a una puerta vieja y sucia, la chica se detuvo y miró a Erick para explicarle.

“La señora Miranda, perdió a su bebe por los golpes, yo… Trabajo en la casa donde ella vivía, fui a las compras y cuando regresé ella estaba tirada en el suelo de la sala”.

Erick molesto asintió , la chica miró a todos lados y los dejó entrar.

Miranda estaba recostada en una cama vieja en un cuarto sin ventanas, parecía más un armario, había cosas tiradas alrededor, basura y muebles sucios.

Erick se acercó mirando a su hermana, había moretones en sus dos brazos, cortadas y rasguños, su rostro estaba irreconocible por los golpes, tenía una venda en la cabeza y cortes en sus labios y cejas.

Ella tenía su mirada perdida, la chica se acercó tomando su mano y susurrándole algo al oído, pero Miranda no se inmutó, estaba en un completo trance.

Erick se acercó tomando la mano de su hermana. “Miranda lo siento mucho… siento no haber estado ahí para ti”.

Ella seguía en silencio mientras su mirada estaba vacía. No emitía ni un solo sonido, la habitación estaba en completo silencio mientras Erick angustiado se disculpaba.

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