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Amor en juego

🔒 Capítulo 58: Jamás volveremos a mencionarlo.

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María Eugenia había organizado para las futuras mamás su primera cita médica para ver como avanzaban sus embarazos y estar seguros de que todo iba bien con los bebés. Abraham había decidido viajar con ellas para ayudarlas en todo lo que fuera necesario y también porque había despertado en él un interés especial por Julia.

Abraham las acompañó a la clínica privada donde tenían las citas y se quedó en el pasillo esperando mientras que Aurora entró con Kelly a una consulta y Julia se dirigió a la otra con su abuela.

Las dos amigas se habían dado cuenta de que Kelly ya tenía un bultito en su vientre, en cambio Julia todavía no tenía casi nada, indicando que Kelly tenía más semanas de embarazo.

La doctora era francesa entonces María Eugenia le iba traduciendo a Julia toda la información que la doctora iba explicando mientras le hacía la ecografía.

Julia vio lo pequeñito que era su bebé apesar de que las imágenes no eran muy claras a ella le pareció lo más bonito que había visto en su vida. Julia y María Eugenia se emocionaron cuando escucharon los latidos de su corazón. La duquesa sentía una felicidad imposible de describir, ahora tenía a su nieta y también un pequeño bisnieto que llenaría sus vidas de alegría.

A pesar de todo lo que había pasado Julia podía sentir la felicidad volviendo a su vida, un alivio en su alma por tener a su hijo sano, una familia y muchas ganas de seguir adelante y dejar el pasado atrás, pero esa alegría duró poco.

La doctora le iba explicando algo a María Eugenia y Julia las miraba atentamente intentando entender lo que estaban diciendo.

–Cariño dice la doctora que estás embarazada de más o menos doce semanas. –Habló su abuela con entusiasmo, pero su sonrisa desapareció cuando su nieta se puso pálida.

Julia se quedó aturdida haciendo una y otra vez los cálculos en su cabeza recordando las últimas veces en la que había estado con Hugo, entonces saltó de la camilla donde estaba con brusquedad, bajándose el vestido que llevaba puesto sin importarse con el gel que tenía espacido sobre su vientre y entró en el baño de la consulta para vomitar.

Al principio María Eugenia y la doctora se pensaron que ella estaba con los mareos del embarazo, pero cuando Julia salió de la consulta aturdida su abuela se dio cuenta de que algo iba mal.

–¡Julia! –Exclamó Abraham cuando la vio salir al pasillo mirando de un lado a otro como si estuviera desorientada, llevándose las manos a la cabeza. –¿Julia está todo bien? ¿El bebé está bien? –Preguntó con preocupación y la chica al escucharlo preguntar por su bebé se llevó una mano a la boca para ahogar un sollozo.

–Necesito salir de aquí… no puedo seguir aquí– Murmuró Julia con la voz rota.

Julia caminó por el pasillo, solo quería encontrar la salida porque sentía que no podía respitar, necesitaba el aire puro.

Cuando Abraham la vio salir corriendo de la clínica y María Eugenia salir de la consulta preocupada por su nieta se acercó a ella para preguntarle qué estaba pasando.

–¿Qué es lo que ha pasado Mary? –Preguntó Abraham y María Eugenia caminó en la dirección en la que se había ido su nieta y él fue detrás de ella.

–No tengo ni idea mi vida, la doctora nos ha dicho cuanto tiempo tenía de embarazo y fue cuando se puso así…no entiendo lo que está pasando Abraham, todo está perfecto, ella no tenía porque estar así. –Habló María Eugenia mientras que él caminaba a su lado con rapidez, entonces Abraham se paró delante de ella para detenerla.

–¡Quédate aquí Mary, que yo iré a buscarla! – Pidió Abraham y salió de la clínica para buscar a Julia, y la vio en la calle con el terror retractado en su rostro, como si estuviera intentando huir de algo, entonces él se acercó y la agarró del brazo. –¿Qué está pasando Julia? ¿Dime qué es lo que tienes?

–Mi…mi…mi bebé…yo no…no. – Balbuceó Julia llorando y Abraham sintió un aprieto en el corazón por verla tan mal y agarró su rostro entre sus manos para mirarla a los ojos.

–¡Mírame! ¡Mírame, Julia! –Ordenó Abraham y ella lo miró fijamente. – Está todo bien, tu bebé está bien y tú también. –Habló con una voz dulce para tranquilizarla y Julia comenzó a negar con la cabeza.

–No está nada bien Abraham, ahora nada estará bien. –Murmuró Julia angustiada y él la abrazó.

Abraham sacó su teléfono móvil y le envió un mensaje a María Eugenia diciendo que enviaría al chofer para recogerlas en la clínica y que él se ocuparía de Julia, que lo mejor sería llevarla a alguna parte para que pudiera despejar la cabeza.

Abraham la llevó hasta su coche y la sacó de allí para llevarla al lugar donde él encontraba la paz cada vez que necesitaba alejar los demonios del pasado que rondaban su cabeza. Julia no pronunció ni una sola palabra en todo el trayecto, lo único que hacía era llorar pensando en su bebé y en Hugo.

Cuando llegaron al Faro de Biarritz, Abraham la sacó del coche y la llevó hasta la playa pensando que sería un buen lugar para ayudarla a calmarse.

Julia sintió un enorme alivio cuando vio el mar y escuchó el sonido de las olas, la brisa todo era perfecto y sentía que podía volver a respirar, entonces cuando Abraham percibió que estaba más calmada se acercó a ella.

–Dime lo que te ha pasado en la clínica para que te pusieras así. –Pidió Abraham mirándola a los ojos y Julia bajó la cabeza avergonzada.

Julia no le había contado a nadie a parte de Aurora y Kelly lo que había pasado con Tony, y las fotos que Felipe le había enseñado. Se sentía mal cada vez que recordaba aquello y solo quería olvidar esa verdad que había herido su alma de la peor manera, pero Abraham la miraba con tanta preocupación que Julia decidió contarle todo, porque guardarse lo que estaba sintiendo en aquel momento solo la estaba haciendo más daño.

–Mi bebé Abraham, yo no sé si este bebé es de Hugo. –Lo soltó Y Abraham la miró extrañado porque estaba seguro de que Julia estaba muy enamorada del futbolista, y no la imaginaba acostándose con otro hombre mientras que tenía a otro en su corazón, o por lo menos era lo que se pensaba él. Con lo poco que había visto de ella y con la experiencia que tenía para saber cuando una personas no era sincera, Abraham podía asegurar que ya conocía un poco del carácter de la chica.

–¿Te has acostado con otro hombre mientras estaba con Hugo Torres? –Preguntó Abraham, pero su instinto de policía le gritaba diciendo que había algo más.

Entonces Julia decidió contarle todo lo que había pasado o por lo menos lo que le habían contado y lo poco que recordaba. Julia le dijo que su memoria no tenía nada claro de esa noche, pero que las fotos que había visto eran la prueba de qué le habían hecho daño.

Abraham apretó los puños deseando golpear a alguien mientras que la escuchaba. Odiaba esa parte de su trabajo, la impotencia de saber que cosas así pasaban y que él no podía hacer nada para pararlo, que en la mayoría de las veces llegaba tarde y esta era una de esas veces.

–¿Tienes alguna de esas fotos? –Preguntó Abraham mirándola con el ceño fruncido y Julia negó con la cabeza.

–El día que Felipe me las enseñó me dejó una de ellas, pero yo no soportaba mirarla, así que la destruí. –Murmuró Julia con tristeza y Abraham se quedó pensativo por unos segundos.

–Bueno eso significa que él tienes las otras y con esto es suficiente para iniciar una investigación. Debes denunciarlo para que yo pueda encargarme de meterlo en la cárcel. –Habló Abraham con vehemencia y Julia lo miró aturdida.

–No tengo como demostrar lo que me hizo Abraham, y dudo mucho que Felipe me entregue esas fotos sin que Hugo llegue a enterarse de todo y que estoy embarazada…

–Me tienes a mí y te aseguro que esto no se va a quedar así. Tengo contactos y una reputación intachable que me respalda, puedes estar segura de que acabaré con ese miserable Julia. –Afirmó Abraham y Julia volvió a negar.

–No puedo Abraham y ahora no sé el bebé que estoy esperando es de Hugo o de ese monstruo. No sé como voy a superar esto, saber que a lo mejor mi bebé es el fruto de una viola…–Habló Julia con la voz rota sin poder pronunciar aquella palabra que tanto le asqueaba y Abraham la abrazó para reconfortarla.

–Sabes que puedes interrumpir el embarazo ¿verdad? –Murmuró Abraham y Julia asintió limpiándose las lágrimas.

–Lo sé, pero me mataría saber que a lo mejor mi bebé es de Hugo y si es así yo no sabría que hacer si llegará a abortarlo sin estar segura de que es de Tony. En verdad no sé qué hacer Abraham siento como si algo me estuviera desgarrando desde dentro. No sabes lo horrible que es no saber quién es el padre de mi hijo.

–¡Es que eso no importa Julia, por lo menos no en esta situación! Si de verdad quieres seguir con tu embarazo debes olvidar quién es el padre y centrarte en apenas una cosa, que tú eres su madre. Este bebé también es tuyo. –Habló Abraham mirándola y Julia se quedó pensativa por unos segundos. – Y sobre la denuncia entiendo que quieras dejar esto atrás, pero por mi experiencia te digo que si un hombre hace esto una vez, lo hará más veces.–Explicó colocando una mano sobre su hombro y Julia se quedó pensativa.

Después de decirle eso Abraham la llevó a dar un paseo por la playa hasta que estuviera más tranquila. Cuando regresaron llevó de vuelta al palacio, con el apoyo de sus amigas y de Abraham decidió contarle a su abuela el porque había reaccionado de aquella forma en la clínica.

María Eugenia le hizo el mismo pedido a su nieta que le había hecho Abraham, que denunciará lo que le habían hecho, pero Julia se negó con vehemencia. Después Kelly y Julia se dedicaron a hablar de sus bebés.

–No puedo creer que estoy embarazada de diecisiéis semanas y no me había dado cuenta, si estoy segura de que algunas veces durante ese tiempo tuve mi período.– Afirmó Kelly y Julia se sentó a su lado en el sillón donde estaba.

– Han pasado muchas cosas, es normal que no nos diéramos cuenta. ¿Has pensado en Felipe en estos días?– Preguntó Julia viendo a su amiga acariciando su vientre.

–No Juls y no quiero volver a saber nada más de ese hombre, nada. Prefiero no volver a mencionarlo nunca más en mi vida.– Habló Kelly mirándola a los ojos con determinación y Julia asintió porque entendía bien a su amiga, ella tampoco quería volver a saber nada más de Hugo.

Horas más tarde Julia estaba sentada en la terraza de su habitación, que parecía estar hecha para una princesa, pensando en las palabras de Abraham, y en todo lo que le había dicho su abuela.

Julia sabía que ellos tenían razón, pero si no quería que Hugo supiera que estaba embarazada, Tony mucho menos. Nada le daría más asco que volver a verlo y si iba a tener aquel bebé, entonces sería solo suyo y de nadie más. Abraham tenía razón, lo único que importaba en aquel momento era que ella era la madre y que ella sería más suficiente para cuidar de su pequeño. Después Julia pensó en cuantas mujeres Tony habría dejado en aquella misma situación de desespero, y en cuantás más llegarían a sufrir por su culpa. Si Tony le había hecho eso a ella, entonces sería capaz de volver a hacerlo a otra mujer más tarde o más temprano. Pensando en esto Julia salió de su habitación para buscar a Abraham.

Julia ya sabía que Abraham tenía la costumbre de pasar horas leyendo en la enorme biblioteca que había en el palacio, al parecer tenía problemas para dormir, Julia que sería por su profesión.

Abraham pasaba varias horas del día en la biblioteca haciendo investigaciones o entretenido con un buen libro, era su forma de mantener su cabeza ocupada para no recordar el pasado. Cuando Julia entró en la blibioteca, él estaba sentado en un sillón rojo con apenas una lámpara encendida a su lado y resto del lugar estaba entero a oscuras. Abraham llevaba puesto apenas un pantalón de pijama negro, tenía una belleza que no pasaba desapercibida, era un verdadero monumento de hombre.

–Julia. –Habló Abraham poniéndose de pie dejando el libro a un lado cuando la vio entrar. –¿Necesitas algo? –Preguntó con preocupación acercándose a ella.

–Estaba pensando en lo que habíamos hablado en la playa. Sé que tienes razón y que debo denunciarlo, pero si lo hago Tony se enteraría que estoy embarazada y por más que no pueda acercarse a mí o a mi bebé por ser quiénes somos esto sería un escándalo mediático, y esto perseguiría a mi hijo por el resto de su vida si llega a ser de Tony, no quiero que mi hijo sepa que es fruto de una violación. –Habló con seriedad y Abraham asintió entendiendo perfectamente sus motivos para no querer denunciar. –Esperaré a que nazca mi hijo, si es de Tony quiero que este asunto se muera aquí y jamás volveremos a mencionarlo.

–¿Pero…? –Preguntó Abraham mirándola con expectación.

–Pero si mi hijo es de Hugo lo hundiré en la cárcel, para que pase el resto de su vida pudriéndose en una celda.

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