Categorías
Amor en juego

Capítulo 19: ¡VIVA ARGENTINA!

Log in or Register to save this content for later.

Felipe se pasó por la habitación de Kelly para verificar si seguía durmiendo. Dejó sobre el tocador una lista con los contactos de varios periodistas y unas cuantas instrucciones, ya que Kelly se había ofrecido para ayudarlo a organizar la rueda de prensa, y aunque no quería agobiarla necesitaba toda la ayuda posible y ella ofrecía la suya de corazón. Felipe la miró por unos minutos, suspiró y después se marchó.

El representante fue al hospital y antes de ver como se encontraba Hugo, tuvo una pequeña reunión con el traumatólogo que estaba atendiendo a su amigo. Cuando terminó con el doctor se dirigió a la habitación de su amigo encontrándose con Diego por el pasillo. Los dos entraron a la habitación sin avisar y vieron una escena que les resultó muy tierna y graciosa.

Julia estaba de pie al lado de la cama de Hugo, le daba de comer en la boca como si fuera un niño. Hugo al verlos casi se atragantó con el pedazo de tortilla y Julia le sirvió un vaso de agua mientras que su padre y su amigo se aguantaban la risa. Después de recomponerse Felipe lo miró indicando que necesitaban hablar a solas.

 –Ve con mi padre a desayunar Julia, yo tengo que resolver unos asuntos con Felipe. –Pidió Hugo y la chica asintió.

Antes de que la chica llegará a la puerta, el representante le entregó una bolsa con ropa, que Mercedes le había preparado. Cuando Diego y ella se marcharon de la habitación, Felipe miró a Hugo con una mirada maliciosa y él suspiró con cansancio girando los ojos.

–No me mires con esa cara, mejor dame buenas noticias que es lo único que necesito escuchar ahora. – Habló Hugo cruzándose de brazos y Felipe se acercó a él.

–El doctor ya te habrá informado todo lo que necesitas saber sobre tu lesión, con el tratamiento adecuado volverás a jugar en tres o cuatro meses, es algo positivo. – Habló Felipe intentando animarlo, pero vio la cara de decepción de Hugo repitiendo algo que él ya sabía, que la lesión no era excesivamente grave, pero era motivo suficiente para dejarlo fuera de la temporada. – También daré una rueda prensa para explicar tu situación y calmar un poco los ánimos. –Explicó y Hugo asintió.

–Confío en ti, lo que decidas por mí está bien. Y necesito que envíes a Merche de vuelta a casa, quiero que tenga a Adara bien vigilada. –Pidió Hugo pasando la mano por su cabello despeinándose.

–Lo haré, y ahora que lo pienso, nos ha venido bien eso de tenerla en la mansión. Si estuviera en su departamento sería mucho más difícil tenerla bajo vigilancia y controlar sus visitas. –Contestó Felipe pensativo cruzando los brazos sobre su pecho.

–No soporto tenerla cerca de mí y tú lo sabes. No sé como me has convencido a mantener esa mujer en mi vida. –Suspiró Hugo con fastidio.

–Ya sé que no la soportas Hugo, pero tú madre era un peligro para tu imagen. Un escándalo diciendo como su hijo millonario la abandonó en la miseria, sería suficiente para acabar con la buena imagen que tiene el país del chico que salió de un barrio y se convirtió en el mayor ejemplo a seguir de este país. –Respondió su representante.

–Me dejó cuando tenía tres años porque no soportaba vivir en la pobreza conmigo y con mi padre. Tengo varios testigos de su abandono.–– Afirmó Hugo con vehemencia.

––Suena muy bonito hermano, pero lo único que diría la gente es que tú dinero compró esos testigos. También recuerda que Adara te amenazó con gritar a todo el mundo que tuvo que abandonarte porque tu padre la maltrataba, sabemos que eso no es cierto, pero sería suficiente para dividir la opinión pública pensando que a parte de hijo malgradecido también apoyas a un maltratador. Con eso perderías a muchos de tus patrocinadores, tu buena relación con la casa real y otras cosas más. –Afirmó Felipe con vehemencia y Hugo bajó la cabeza porque sabía que tenía razón, dos chicas le habían acusado de intento de violación y por más que había logrado ganar los juicios, la semilla de la duda ya estaba sembrada y con su madre no sería diferente.

–Bueno, igual ya vive de mi dinero como quería, espero que con eso sea suficiente para no darme problemas.– Suspiró Hugo asquedado pensando en como Adara alardeaba de ser la madre de una una estrella del fútbol.

–Puede que no, pero su amistad con Adela me da muy mala espina, tu madre no te va a buscar un problema ahora porque si tu pierdes dinero, ella perdería sus lujos, pero Adela sí puede hacerlo. –Habló Felipe con recelo sentándose en la silla que había al lado de la cama de Hugo. –Esa mujer siempre ha sido una víbora. Tenía que haberme enterado antes de lo vuestro y no hubiera llegado a tanto.

–Cuando vino a mi casa le eché en cara que no me creía la historia de su teléfono móvil robado. Sigo sin entender como supiste que era una mentira –Confesó Hugo.

–Fuimos al instituto juntos Hugo, en esa época se obsesionó con un profesor, encontró la forma de drogarlo, acostarse con él, grabarlo todo y después lo envió a nuestro director. Descubrieron meses más tarde que todo no pasaba de una mentira inventada por ella. Su padre la mandó a un colegio interno fuera del país y el profesor…bueno, ese pobre hombre perdió la familia, su trabajo, todo. Adela sabía que tú no querías nada serio y eso es algo que una mujer así no es capaz de aceptar. Sacó el video a la luz para forzarte a asumir públicamente que tenías una relación con ella. Se pensó que con eso sería suficiente para presionarte –Se burló su amigo mientras negaba con la cabeza.

–Lo sé Lipe, bueno puede que conmigo no sea igual que con el profesor. Si quisiera destruirme no me hubiera defendido durante los juicios con las dos chicas.. –Contestó Hugo pensativo recordando esa mala época que dejó una mancha en su carrera.

–¡¡Ay por favor, Hugo!!Te ha defendido para estar bien contigo y volver a tu cama,¡¿Quién sabeque querrá esa loca?! Si tuvo los ovarios para publicar en las redes sociales un video donde te hacía una felación hasta los huevos arriesgando su propia carrera, también sería capaz de pinchar unos condones con la intención de salir preñada de ti, eso te lo puedo asegurar. –Afirmó Felipe y los dos trazaron una cruz sobre su cuerpo para santiguarse.

–Quiero a las dos bien lejos de mí. Ya veré que hacer con mi madre, porque tenerla en mi casa y en esta situación será un infierno. –Habló mirando el yeso en su pierna que protegía la lesión.

–No te preocupes por eso todavía, de momento te quedarás aquí unos días y después te irás directo a la mansión. Y por lo que acabo presenciar creo que con Julia a tu lado estarás bien. –Bromeó Felipe palmeando la pierna de su amigo.

–¿Qué habrá en el agua de Argentina para que salgan así las mujeres? –Habló Hugo mirando a su amigo de reojo y Felipe sabía que se refería tanto a Julia como a Kelly.

–No tengo ni idea hermano, pero ¡Viva Argentina! –Contestó Felipe levantando las manos.

–¡VIVA ARGENTINA! –Exclamó Hugo haciendo el mismo gesto que su amigo.

 Se despidieron y Felipe se fue a la reunión que tenía con el presidente del club, que en aquel momento era un gran problema, porque la ambición de Fernando Palacios era la mayor amenaza para la carrera de Hugo. Diego y Julia regresaron a la habitación y Hugo le imploró a su padre que le consiguiera una buena paella porque estaba cansado de la comida del hospital. Su padre conocía un buen restaurante español en la ciudad y se marchó a buscar el antojo de su hijo, dejando a Hugo y a Julia solos.

–¿Estás bien Julia? –Preguntó Hugo con un tono preocupado viendo que la chica estaba muy pensativa.

–No Hugo, es solo qué ya tengo ropa limpia para vestir, pero lo ideal sería ducharme antes cambiarme de ropa. –Contestó Julia mordiendo el labio inferior mirando a Hugo con timidez.

–Ahí tienes un baño que puedes utilizar perfectamente. – Le respondió Hugo señalando la puerta del baño que había detrás de ella y Julia asintió insegura si hacerlo o no, pero no tenía otra opción.

Cuando la chica se fue a darse una ducha, Hugo intentó centrar su atención en las vistas del enorme ventanal que había delante de su cama, pero el sonido del agua despertó su imaginación y otra cosa más.

Hugo imaginó el agua mojando la piel blanca y suave de Julia, recorriendo todo lo que él quería lamer hasta la saciedad. Sus pezones que deberían estar duros, y sobre todo su sexo mojado. La imagen vino a su cabeza despertando una dolorosa erección.

Hugo pasó las manos por su cabeza con ansiedad, ya estaba empezando a sentir la punta mojada de su miembro y le entraron unas ganas enormes de aliviar su sufrimiento masturbándose, pero se dio una bofetada mental pensando que aquel no era el lugar y que él tampoco estaba en condiciones de actuar como un semental.

Cerró los ojos recordando sus tiempos en el coro de la iglesia de su barrio y empezó a cantar una música cristiana para espantar los pensamientos pecaminosos. Estaba tan centrado en su limpieza espiritual, que no se dio cuenta cuando Julia salió del baño viéndole con una tienda campaña entre las piernas alabando al Señor. Hugo abrió los ojos y la vio allí, parada en la puerta boquiabierta mirando su erección.

–¡¡Es el efecto de la medicación, te lo juro!!–Se explicó Hugo con nerviosismo, intentando bajar con la mano el monstruo que se había despertado y Julia se partió de risa contagiando a Hugo que también comenzó a reírse.

Julia suspiró pensando que a pesar de la situación y del motivo de su risa, su corazón se alegró de volver a verlo sonreír. Y estaba dispuesta a ayudarlo en todo lo necesario, porque sabía que Hugo era una buena persona y no se merecía lo que le estaba pasando. Ya él se sintió agradecido por tener el apoyo de una buena chica como ella, haciendo que aquella situación tan difícil fuera más amena para él.

Ya en el departamento del representante, Kelly estaba sentada sobre la mesa de la cocina llamando a los periodistas cuando Felipe llegó y la encontró tan centrada en su trabajo.

–¡Hola Kelly! –La saludó Felipe desde la puerta de la cocina.

–¡Hola! –Contestó la chica bajándose de la mesa humedeciéndose los labios con nerviosismo.

–Perdóname por dejarte sola con esto, te quedaste dormida esta mañana y tuve que salir para ir al hospital para ver a Hugo y resolver un par de asuntos. Solo me ha dado tiempo a dejarte una nota con las instrucciones y los contactos. –Habló Felipe acercándose a la mesa y viendo la lista donde tenía todos los contactos de periodistas.

–No te preocupes, entendí cada una de tus instrucciones y ya terminé de llamar y confirmar la presencia de todos los periodistas que estarán en la rueda de prensa. –Respondió Kelly con satisfacción.

–¿A todos? –Preguntó Felipe sorprendido.

–¡¡¡Sí a todos!!!–Repitió la chica mirándolo a los ojos y Felipe miró la lista que había preparado.

–Kelly en esa lista hay periodistas de diversos países. –Habló Felipe atónito con la eficiencia de la chica, durante la noche se había dado cuenta de lo lista que era, pero aquello era increíble.

–Lo sé, digamos que hablar cuatros idiomas me ha servido de mucho. –Contestó Kelly y Felipe sonrió impresionado. – Mercedes comentó conmigo que hoy regresa a Madrid, y me iré con ella. –Anunció y Felipe intentó disimular su decepción.

–Te puedes quedar aquí si quieres, para estar cerca de Julia. –Intentó convencerla Felipe y ella negó con la cabeza. Se sintió triste porque pensaba que quería regresar a Madrid para no estar cerca de él, pero las siguientes palabras de la chica apartaron esa tristeza de su corazón.

–Me encantaría quedarme a su lado ahora mismo, y también ayudaros en todo lo que sea necesario, pero debo volver a mi trabajo. –Se explicó Kelly girándose para salir de la cocina, y Felipe agarró su brazo para detenerla, pero cuando ella se estremeció la soltó rápidamente.

–Gracias por tu ayuda Kelly, no sabes lo mucho que ha significado para mí.– Murmuró Felipe con una sonrisa triste y Kelly le sonrió sin decirle nada más y se marchó de la cocina dejándolo solo.

 Después de explicar a Mercedes todos los cuidados que debería tomar con Adara, ellas se prepararon y él las llevó al aeropuerto. Cuando Felipe vio a Kelly subir por escaleras del jet privado, sintió una fuerte necesidad de ir detrás de ella solo para no tener que apartarse de su lado, y recordó los motivos por los cuales la chica se marchaba. Una esperanza nació en su corazón, porque ella se iba por su trabajo y no para estar lejos de él, por lo menos eso le había dicho. Felipe determinó que no se daría por vencido, que lucharía por ganarse su perdón y si posible encontrar la forma de llegar a su corazón.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *